miércoles, 1 de diciembre de 2010

People don't change

La gente no cambia, la gente evoluciona. Tiene proyectos, aspira a algo. O se queda estancada. Pero no cambia.

Lo que cambian son las circunstancias alrededor de las personas. Un nuevo amor, un nuevo trabajo, un nuevo círculo de amistades, una muerte, una mudanza... son cosas que, a veces, te acojonan, pero te hacen madurar y verte a ti mismo en un espejo y decirte que ya no eres el mismo.

lunes, 22 de noviembre de 2010

d. de É.

    Re-descubrí recientemente el distinto tipo de relaciones que une a dos personas: de amistad y sólo amistad, de amor, de sexo -lo que se llama “amistad con derecho a roce”-, etc., y que cada una de ellas puede tener una mayor o menor intensidad.

    Hace unas cuantas semanas atravesaba por una de esas relaciones. La mía era de amistad con derecho a roce. Pero, como a veces ocurre, la cosa se nos estaba yendo a los dos de las manos. Empezaban a nacer unos sentimientos que ni él ni yo podemos permitirnos en este momento. Sentimientos que casi siempre son incontrolables. Entonces ¿qué hicimos? Cortar casi tajantemente nuestros encuentros. Afortunadamente nuestros respectivos deberes estudiantiles y profesionales ayudan a que no tengamos tiempo de vernos. Así, el roce que se estaba convirtiendo en cariño, había desaparecido y con él el cariño.

    Estoy ahora empezando a llevar la vida que llevaba antes de conocerle. Lo que yo llamo la fase “d. de É.” (después de Él). Y aunque la vida que llevo ahora es exactamente la misma que tenía antes de que él apareciera en mi vida, me ha hecho poner el freno y recapacitar sobre aquellas cosas que creía tener claras en la teoría y que sigo sin llevar a la práctica.

    Como me dijo una vez uno de mis mejores amigos, “estoy en barbecho”. Primero tengo que pensar y analizar qué cosas inmediatas puedo llevar a cabo -como estudiar-, y una vez que vaya consiguiendo una por una, permitirme pensar a lo grande -compartir mi vida con alguien-.

    Y si en este proceso se vuelve a atravesar una persona en mi camino, tendré que volver a poner el freno de vez en cuando. Para pensar uno por uno los pasos que tengo que dar en esa relación “de lo que sea”.

viernes, 19 de noviembre de 2010

Hate/Love

- Te odio
- Eso es mentira
- ¿Cómo que mentira? ¡Si me caes como una patada en el culo!
- Eso es distinto, pero no es odio.
- ¿Entonces qué es?
- No lo sé, pero odio no es. Para odiarme tendrías que haberme querido antes. Y no me conoces.

(...)

lunes, 15 de noviembre de 2010

Cascada de Ézaro

Aquél día, mientras miraba la cascada de Ézaro, desee que el agua se llevase también todos los malos pensamientos que empezaban a amontonarse en mi cabeza. Pensamientos de compromiso, de posesión, de celos. Pensamientos que no podía, ni debía sentir. Porque la persona por la que los sentía apenas había aterrizado en mi vida y no nos conocíamos prácticamente de nada. Sólo habíamos compartido algunas conversaciones y muy buenos ratos de sexo.

Pero cuando alguien te regala tanto cariño después de haber estado tan solo durante tanto tiempo, confundes las cosas de una manera que, a tu edad, creías que no confundirías jamás. Y la sensación de sentirte como un quinceañero caprichoso pesa mucho sobre tu conciencia y te sientes mal. No por ti, sino por la otra persona. ¿O quizá también por ti? Porque como le dije una vez a un amigo, “el amor nos vuelve egoístas, el desamor nos vuelve generosos”. Y aunque esto no sea amor, se le parece bastante.

Todavía sigo sin saber hacia dónde va todo esto. Sólo espero que la desembocadura de mis pensamientos sea más tranquila que la caída del agua de la cascada de Ézaro.

Tras de mí la cascada de Ézaro

sábado, 13 de noviembre de 2010

El estúpido

Estoy escribiendo un nuevo relato erótico. Muy en mi estilo, se trata de una historia ficticia con muchos tintes reales. Aquí un adelanto.


EL ESTÚPIDO

Albert Einstein dijo una vez que había dos cosas infinitas en el mundo, el universo y la estupidez humana, pero que del universo no estaba muy seguro. Y es que sí, algunas veces, la estupidez humana puede ser infinita, ilimitada. Como dice otro gran refran, “el hombre es el único animal capaz de tropezar dos veces en la misma piedra”. Y de dobles tropiezos es de lo que os voy a hablar a continuación.

Remontémonos al año 2005. Tras mi fracaso de relación de poco más de un mes con un hombre doce años mayor que yo y después de haber encontrado el amor junto a un jovencísimo sevillano, me mudé por fin a Salamanca después de dos años de espera. Aquello supuso un cambio en mi vida radical. Suponía que ahora que ya no estaba vigilado constantemente por la familia, iba a poder hacer todo aquello que en mi casa no pude hacer, como por ejemplo irme a Sevilla un fin de semana para estar con mi novio. Sin embargo, veinte días después de llegar a la ciudad charra, mi relación se rompió.
No voy a negar que estuve una semana (o semana y media) bastante mal. Pero gracias a unos pocos amigos que había conseguido en la zona en la que vivía, empecé a salir y a relacionarme con más gente. Y fue así como empezó lo que yo llamo mi “etapa Brian Kinney”. [...]


En cuanto lo termine lo publicaré en mi perfil de todorelatos.com.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Alter-Ego

Cuando hay una pequeña parte de ti que se impone a las demás, te impide pensar con claridad cosas importantes como “¿hay futuro?”.

En los últimos días el fantasma de un antiguo alter-ego ha vuelto a revolotear sobre mi cabeza provocándome taquicardia, nervios en el estómago, miedos y líos mentales. Hacía siete años que no me sentía así y, aunque me doy cuenta de que he evolucionado en ese aspecto -ahora pienso más en el otro que en mí mismo- no puedo evitar sentirme mal.

Y en la balanza siguen co-habitando los dos pesos: aguantar pase lo que pase, o echarlo todo por la borda, poner tierra de por medio y empezar de nuevo con el mismo principio: mejor la soledad que el sufrimiento. Y no sabes cuál de los dos hace inclinarse la balanza hacia un lado o hacia el otro.

Parece mentira que haya tenido que ser un relato erótico el que, hoy domingo, me haya abierto los ojos ante la escandalosa posibilidad de que, quizá, entre él y yo no haya nada en común. De ahí que me haya preguntado esta vez a mí mismo la misma pregunta que él me lanzó por mensaje de texto: “¿en realidad ves futuro en esto?”.

En estos momentos, en estos minutos en los que escribo estas palabras no se lo veo. Pero es ese alter-ego que mencionaba antes el que me ataca a traición y me hace ver las cosas de otra manera. Que me empuja a luchar por ese otro motivo que, aunque muy bueno, no es el más importante.

Las relaciones de pareja no se construyen sólo de eso. Hay otras muchas cosas. Y si esas otras muchas cosas no existen entre esas dos personas lo mejor es dejarse llevar por la única que os une y dejar de darle vueltas a una posibilidad que, si lo piensas fríamente, nunca vas a ver realizada.

Y no tienes más remedio que vivir con ello y seguir adelante.

viernes, 5 de noviembre de 2010

Halloween Ghosts

2009
Y se fue. Incluso un día antes de lo que Mario había pensado. Verle salir por la puerta con los bártulos le dejó medio "chof". Sin embargo, su buen amigo Alberto, le seguía dando consejos sobre cómo podía encauzar su actitud para que su objetivo fuera un éxito. Sin dejarse llevar por decepciones ínfimas como aquella. Que tarde o temprano, con paciencia, las cosas ocurrirían.

En la tarde, su buena amiga Katrina, una despampanante morena de ojos oscuros, le pidió que la acompañara a comprarse unos complementos para la noche de Halloween.
- Quiero comprarme unas lentillas de colores y no sé dónde hacerlo -se quejaba.
- ¿Qué comes? -preguntó Mario.
- Maicitos, ¿quieres? -le alargó la pequeña bolsa negra.

Caminaban despacio y sin esfuerzo cuesta abajo mientras el sol les tostaba ligeramente la piel. Aquel estaba siendo un tiempo raruno. Como un verano tardío. Se suponía que debía hacer algo de frío a finales de octubre en una ciudad tan grande como aquella, y sin embargo el sol reinaba en lo alto del cielo.

- ¿Qué te ha aconsejado Alberto esta vez? -quiso saber.
- Más de lo mismo. Paciencia y más paciencia. Y que no tenga prisa.
- Tiene razón.
- Lo sé. Lo sé muy bien. Cada vez que conozco a alguien del que intuyo que pueda sacar algo bueno, me digo a mí mismo que esta vez me porte bien. Que no tengo ninguna prisa. Que el corazón de una persona se conquista a dosis muy pequeñas. Disfrutando cada una de esas dosis.
- ¿Pero...?
- Pero siempre la acabo cagando. Me entra el pánico a la soledad. Por no hablar de que se me van todos los principios a la mierda.
- ¿Qué tienen que ver tus principios para tener una relación con alguien?

Mario paró en seco en mitad de la cuesta.

- A ver. Tú sabes todos los proyectos que tengo entre manos: carnet, acceso, universidad... Eso sin contar que sobre 2º de carrera quiero buscarme un trabajito para poder costearme los gastos de fotocopias, café de la mañana, etc.
- Ajá.
- Pues yo tengo la cabeza tan cuadrada que sé que una persona a mi lado en esos momentos de máxima ocupación lo único que va a hacer es estorbarme. Bueno, no me malinterpretes, no es estorbarme, pero no podría dedicarle todo el tiempo que se merece.
- Aaaaajáááá... -Katrina miró a Mario con una ceja levantada.
- (...)

- ¿Por qué me miras así? -preguntó Mario.
- Porque me da a mí la sensación que lo que te ocurre con Nico es que te revoluciona la hormona... pero que mantener una relación con él no te interesa.
- Ya estamos ¬_¬
- Jajajaja. ¿Cambiamos de tema mejor?
- Mejor ¬_¬' ¿Quieres que hablemos de Victor?

- ¡NO! -al oir aquel nombre ella casi se atraganta.
- Imaginaba, jajaja. 


- A todo esto, ¿de qué color querías las lentillas?
- Blancas.
- ¿Y desde cuándo las vampiresas tienen los ojos blancos?

- Pues azul clarito o verdes clarito. Pero algo que asuste.
- Mejor rojas. ¿Vais a ir a la fiesta que organizan en el pub de Nacho, no?
- Si. ¿Vendrás?
- Por supuesto. Sólo que no...
- ¿¡Todavía no tienes disfraz!?
- Pues no.
- Despues de las lentillas nos vamos de compras. Es que a quién se le ocurre. ¡Hoy es Halloween!